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NOS MATAN Y SE LA SUDA

b_380_0_16777215_00_images_sujetador.jpgSi hubiera siete asesinatos racistas en cuatro días se liaría parda. Si asesinaran a siete personas homosexuales en cuatro días, se liaría gordísima. Si se matara a siete hombres blancos no pertenecientes a ninguna “minoría” en cuatro días, los tanques tomarían la calle.

Pero han matado a siete mujeres. Y a todo el mundo se la suda. Los medios de comunicación lo tratan como una serie de sucesos aislados, fruto de la enajenación individual de siete tíos que no tienen nada que ver entre ellos. Las instituciones ni se inmutan. Y la calle no se menea. Los movimientos sociales no hacen un llamamiento a tomar las calles, a quemar el patriarcado.
Porque se la sudamos.

Que les parece mal, desde luego. Que nadie va a venir ahora a decir que se puede matar a tu mujer porque se porta mal. Eso está muy feo.

Pero van a seguir permaneciendo indiferentes ante una sangría sistemática y sistémica, van a seguir negando que esto sí es “terrorismo”, que viene a ser “dominación por el terror”. Van a seguir llamándonos paranoicas cuando relacionemos estos asesinatos con una ideología de la dominación de las mujeres que es legitimada por una cultura machista. Van a burlarse de nosotras cuando vinculemos estos asesinatos con una cultura que menosprecia a las mujeres, que nos presenta como instrumentos para el placer, como adorno inerte o como objeto de burla. Van a seguir sacándonos en los medios como víctimas, como tetas, como floreras, como excepciones, como cosas -ridículas o hermosas-… nunca como personas.

Porque se la sudamos.

Por eso se enfadan o se ríen cuando insistimos en que no son locos toxicómanos que viven en la marginalidad, sino hombres “normales” que se han tomado el machismo en serio y han pasado de los chistes de putas y suegras a tomarse la justicia por su mano. Porque si tú convences a un hombre de que es más que otra persona, que se merece su obediencia y sumisión, lo siguiente es que se considerará en el derecho de castigarla cuando le desobedezca.

Algunos matan, otros pegan, otros violan, otros se meten con tu cuerpo, otros te dicen lo que es mejor para ti, otros te ignoran cuando te quejas... y otros se quedan tranquilamente en su casa cuando nos matan.

Ahora es el momento de decidir qué es lo que vamos a hacer nosotras.