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FEMINISTAS HASTA LA BODA

novias
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Dice un lumbreras de entre quienes nos gobiernan, que las feministas lo somos hasta que nos casamos. Como si casarnos (con un hombre, supongo, dada la mentalidad del lumbreras) fuera un destino inexorable al que todas estamos abocadas sin remedio y al que todas -algunas en secreto- aspiramos.

Publica el periódico más progre de esta “democracia” una “guía de la buena esposa”, en la que una mujer nos explica cómo tenemos que hacer para ser “buenas mujeres” y que nuestro marido no se nos vaya con otra -mala- mujer. Porque, si no eres buena, se van con otra.

Y es que todo el mundo sabe que la mayor aspiración que puede tener una mujer es convertirse en la amada esposa e imprescindible madre de alguien.

Y es verdad. Porque las mujeres sólo nos queremos si alguien nos quiere.

Cultivamos nuestra mente, nuestra carrera profesional, nuestro cuerpo y nuestra belleza durante años, con la esperanza de que aparezca un chulazo apañado, un normalito con posibles, o -en su defecto- un mediocre soportable, y nos complete la vida, nos haga sentir queridas y queribles, y dé un sentido a nuestra existencia. Aunque esa felicidad consista en una madre postiza con la que comer los domingos, unas criaturas que nos necesiten para vivir, una cena con velas -una vez al año- y un polvo más o menos aceptable, de vez en cuando.

¿Seguro que no es eso lo que queremos? Entonces, ¿por qué permanecemos durante años en relaciones que no nos hacen felices? ¿Por qué nos esforzamos hasta la extenuación para acercarnos a un modelo de belleza que -creemos- resulta atractivo a los conquistadores potencialmente conquistados? ¿Por qué dejamos que nuestra autopercepción se vea condicionada por cómo nos perciben los demás? ¿Por qué dejamos que nuestras tías, en las comidas familiares, pregunten por qué no tenemos novio? ¿Por qué dejamos que políticos, publicistas, guionistas y demás gestadores de la cultura popular nos representen como eternas novias a la fuga?

¿Por qué hemos convertido en el proyecto de nuestra vida encontrar a alguien que nos proyecte la vida?

Porque nos han educado en el miedo a estar solas. Porque las que están solas es porque nadie las quiere, y porque a las que nadie quiere se mueren solas. Y eso es lo peor que te puede pasar.

O también podemos cambiar de perspectiva, empezar a querernos, a considerarnos personas valiosas independientemente de lo que piensen los demás, a tener nuestros propios planes, nuestros propios proyectos, nuestra propia vida, y a entender que algunas relaciones enriquecen nuestra vida, pero que la única forma de asomarse mínimamente a la felicidad es asumir que somos las únicas que tenemos la responsabilidad de hacer algo al respecto.