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IDEAS QUE MATAN

gildasumisa
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El machismo mata. Así como te lo digo. No en plan: “qué fuerte, que piensas que las mujeres somos menos que los hombres, pero, en el fondo, no pareces peligroso”. Las ideas machistas, matan.

Porque los que opinan que las mujeres somos diferentes por naturaleza, que tenemos un don para cuidar, que decimos que no cuando queremos decir sí, que somos bellos animales... piensan igual que, legitiman a, y propician la existencia de los que pegan, violan y matan.

Ser parlamentario y decir que “la mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas” mata. Porque esas afirmaciones alimentan una ideología que no cree que exista la desigualdad de las mujeres, que ignora los miles de asesinatos machistas diarios, y son una apología de la violencia contra las mujeres. Y un delito.

Presentar la gala de los oscar y hacer chistes sobre las actrices que “enseñan” las tetas, mata. Porque las bromas sobre las mujeres que hacen lo que les da la gana -o lo que les pide el guión- con su cuerpo, alimentan una ideología que considera que el cuerpo de las mujeres es propiedad de la moral social, que las mujeres libres se exponen a que les pase “cualquier cosa” y que no hay hombres violadores, sino mujeres que se lo buscan.

Decir “no me gusta el machismo ni el feminismo”, mata. Porque es equiparar una ideología que pretende que todas las personas tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades -el feminismo- con una ideología que considera que las mujeres ocupamos en todas las sociedades una posición subordinada porque es la que nos corresponde, dada nuestra naturaleza inferior.

Considerar que las feministas somos unas histéricas, mata. Porque cuestionar la posición de subordinación en la que estamos todas las mujeres del mundo y los millones de formas diarias en que esa subordinación se nos impone, es alimentar una ideología que considera que las cosas están bien como están, nosotras cuidando y satisfaciendo necesidades y ellos, acumulando deseos que satisfacer. Y a la que no le guste, caña. Una hostia, una paliza mortal, veinticinco euros por el servicio o una palmada en el culo, lo que toque.

El feminismo, por cierto, es la única ideología que nunca ha matado a nadie.