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FEMINISTAS, SI, PERO ¿GUAPAS Y LISTAS?

b_365_265_16777215_00_images_top_gr_3905.jpgSi eres de ir a manis, lo habrás gritado muchas veces: “¡somos guapas, somos listas, somos todas feministas!. Pero no te lo crees ni tú.

Si te has leído todo lo que hay que leerse, te has reunido todo lo que hay que reunirse, y te has manifestado todo lo que hay que manifestarse, igual -sólo igual- te sentirás legitimada para ese “somos todas feministas”... pero cuando dices “guapas”, cuando dices “listas”, miras de reojo a las que se manifiestan a tu lado, y piensas, “lo dirás por tí, guapa (y lista)”.

Porque creerse guapa es raro, pero creerse lista es hasta feo. Y las dos cosas, patológico.

Pero, tú ponte a pensar... si te sintieras más guapa y más lista de lo que te sientes ahora, te sentirías más segura. Si te sintieras más segura, serías más valiente. Si fueras más valiente, no tendrías miedo. Y si no tuvieras miedo... ¡serías libre!

Pero, claro, con la cara esa que tienes, y ese cuerpo, con lo poco que has leído, con lo poco que sabes, con la mierda de estudios que tienes, con ese pelo, con lo mal que hablas... lo raro es que alguien te quiera. Que te quieres tú, porque no te paras a pensarlo, que si no...

Igual un día gritaste -o pusiste en el muro del facebook- “Lo personal es político”. Y te quedaste tan ancha. Y sigues, como te han enseñado, desnutriendo una autoestima magullada por la creencia de que tienes que gustar a los demás para gustarte a ti, que lo que te hace interesante es estar a la altura de los intereses de los demás, que tu cuerpo tiene que amoldarse a la forma de una percha, que el espejo tiene que devolverte una cara de serie, que tienes que hablar, escuchar, leer, entender, rechazar, apoyar lo que sea, menos tu criterio.

Pues eso significa “lo personal es político”, querida. Que no vamos a tomar el poder, que no vamos a alcanzar la igualdad, que no vamos ser libres, hasta que nos creamos válidas para ello. Hasta que nos olvidemos de priorizar el criterio ajeno sobre el nuestro, hasta que dejemos de cuestionar nuestras opiniones, hasta que abandonemos las muletillas del segundo sexo. Que no vamos a tomar el poder político hasta que no tomemos el poder personal, ese que nos hace gritar que somos guapas y somos listas... aunque no sea verdad. Ni falta que nos hace.